En 1903. Un bandido mira a cámara y nos dispara.

En 1903. Un bandido mira a cámara y nos dispara.

Así termina la película The Great Train Robbery de Porter.
Ese fotograma tan famoso ha sido estudiado hasta el día de hoy como parte de la historia del cine.

Por aquel entonces no era parte del relato; era un truco que rompía la ilusión y hacía que el público se encogiera en la butaca.

Por primera vez, el cine nos "miraba de vuelta".

Décadas después, Scorsese hizo una peli llamada Goodfellas.

Uno de los portas, Henry Hill nos mira desde el estrado, y de pronto, rompe la cuarta pared.

Ya no habla con el juez ni con el jurado: habla con nosotros.

Nos confiesa su historia, nos invita a su mundo… para luego darnos un tiro.

Ese último disparo de Joe Pesci es un homenaje directo a aquel bandido de la película de Porter.

Scorsese sabía lo que hacía,

pero también sabía que el público estaba

"curado de espanto" y eso NO impactaría tanto como en 1903.

Así que su sentido CAMBIA.

Antes, era un truco de feria.
Ahora, es una advertencia.

Scorsese nos recuerda que todo lo que vimos (la adrenalina, el poder, la violencia) no son reales.

Es cine.
La ficción.
Una construcción.

Y en el fondo, Henry Hill ya no es un gánster: es uno más de nosotros.
"Uno de los nuestros"

El bandido de 1903 disparaba para asustar.

Scorsese dispara para DESPERTAR.

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